Fuerte mensaje del Obispo Bitar: «¿Qué nos está pasando?»
El pasado sábado se llevó a cabo la tradicional caminata Penitencial desde Alvear a Oberá, con gran participación de fieles de la iglesia católica. En su Homilía, el Obispo Damián Santiago Bitar dejó un fuerte mensaje que escuchamos en CUENTAS CLARAS.
¿Qué nos está pasando que se acrecientan los suicidios? ¿Qué nos está pasando que se nos anestesia la conciencia ante la eliminación de niños en el seno materno? ¿Por qué tantas peleas y divisiones en nuestras familias, en las canchas de futbol y en las escuelas? ¿Por qué tenemos tan “militarizado” el corazón, la mirada y las palabras? ¿Por qué un invento tan maravilloso como el teléfono celular nos está atontando, atrofiando la mente, y ensuciando el corazón? ¿Porque aumenta cada vez más el consumo de alcohol y de drogas que son un callejón sin salida? ¿Por qué hay tanta gente que pareciera que decide “vivir mal”, sumergida en la amargura, en el rencor, en la avaricia o en el desorden moral que empobrecen la dignidad humana?
¿Qué nos está pasando?
Pareciera que estamos como ovejas sin pastor…desorientados, perdidos, a la deriva…con serio riesgo de desbarrancar o de ser devorados por los dientes de las bestias “empoderadas” por la cultura de la muerte, la indiferencia, una religiosidad difusa sin relación personal con el Señor y su cuerpo que es la Iglesia, y un emocionalismo exagerado que condiciona toda la vida, por encima de la fe e incluso de la razón…
¿Qué nos está pasando?
Pareciera que nos estamos quedando ciegos, sumergidos en la oscuridad, viviendo al “tanteo”, dando manotazos al aire…como el ciego del que nos habla el evangelio, al que solo le quedaba mendigar para sobrevivir… Así estamos, mendigando consuelitos al paso, como para “ir tirando” …
¡Necesitamos despertar! ¡Porque desde el día del Bautismo la luz de la fe ha sido encendida en nuestro corazón! ¡Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará!
¡Necesitamos dejarnos “ver” por Jesús!, como vio a aquel hombre, ciego de nacimiento, para que pueda tocarnos los ojos del corazón con su saliva -símbolo del amor materno de Dios- y abrirnos a la luz de la fe que es la lámpara que guía nuestros pasos en la noche y por eso no debemos esconderla sino exponerla, para ser “testigos de la luz”…
¡Necesitamos a Jesús, Buen Pastor! para dejar de alimentarnos con pasto seco y agua contaminada y ser conducidos por su mano hacia aguas tranquilas y verdes praderas…
Necesitamos a Jesús, Buen Pastor, para que repare nuestras fuerzas debilitadas por tanto lastre innecesario y aunque crucemos por oscuras quebradas -porque estamos en la tierra, no en el cielo- el disuelva nuestros miedos…
¡Necesitamos despertar! ¡Necesitamos al Buen Pastor! ¡Necesitamos ver! ¡Necesitamos volver a Casa, volver a Dios! Por que como bien lo decía el joven santo Pier Giorgio Frasatti, vivir sin fe, sin Jesús, no es vivir, es ir tirando, es arrastrar la vida…
¡Y para eso está la Cuaresma! Para volver al Padre de la mano de Jesús, Buen Pastor y luz del mundo.
¡No tengamos miedo de volver!, porque él nos espera…más aún, sale a nuestro encuentro para abrazarnos y decirnos al corazón: tú eres mi hijo muy querido, estabas ciego, perdido, muerto y has vuelto a la vida…
Señor Jesús, cúranos con el leve rozar del dedo del Padre, cúranos con la Palabra que nos abra los ojos y el corazón a la luz, sánanos con el abrazo de tu misericordia en el sacramento del perdón que renueva el don del bautismo.
¡Sumérgenos en el nuevo Siloé que es tu Sagrado Corazón, fuente de luz, de verdad y de vida!
En esta noche, Jesús mismo, como a aquel ciego que ahora ve, nos dirige la pregunta decisiva: ¿Crees en el Hijo del hombre? ¿Crees en mí?
¿Quién es Señor para que crea en él?
Lo estás viendo, es el que te habla y ahora se te ofrece como alimento.
La luz del mundo viene a nosotros en la Eucaristía. ¡El nos asegura: quien lo sigue no caminará en tinieblas! Así sea.
