«La desregulación no trajo ningún beneficio a la cadena yerbatera»
En CUENTAS CLARAS, el diputado provincial por el Partido Agrario y Social (PAyS), Cristian Castro, ha cuestionado duramente al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) por la desregulación del sector impulsada a nivel nacional y por utilizar metodologías estadísticas que él considera engañosas para inflar el desempeño de la industria.
Castro desmintió un informe del organismo que mostraba un fuerte crecimiento intermensual en marzo de 2026. Calificó de «burrada» comparar marzo con febrero para simular un aumento. Aclaró que el consumo interno en el primer trimestre de 2026 cayó un 2% respecto a 2025 y que los datos deben medirse de forma interanual.
Según explicó, el organismo comparó los datos de exportación y consumo interno de marzo con los de febrero, una metodología que calificó como “incorrecta” debido a la estacionalidad propia de la actividad yerbatera.
“Compararon un mes alto con un mes bajo. La salida de molino siempre aumenta entre marzo, abril y mayo. Decir que hubo un crecimiento del 66% en exportaciones o del 29% en consumo interno tomando solamente un mes es una burrada”, señaló Castro.
El análisis sostiene que, si se toman los datos acumulados del primer trimestre, el panorama cambia significativamente. Entre consumo interno y exportaciones, el movimiento total ronda los 76 millones de kilos, apenas un 1% por debajo del mismo período del año anterior.
“Si uno analiza correctamente el acumulado, no existe ese crecimiento extraordinario que intentan mostrar. Lo único que puede afirmarse es que las exportaciones están un 3% por encima del año pasado y más de un 100% arriba respecto de 2022”, explicó.
Además, el diputado remarcó que el crecimiento exportador no responde a políticas oficiales ni a la desregulación del mercado, sino a factores internacionales vinculados principalmente al conflicto en Siria, uno de los principales consumidores de yerba mate fuera de Sudamérica.
“La guerra en Siria provocó una fuerte migración hacia Europa y son justamente esas comunidades sirias las que están expandiendo el consumo en el continente europeo. Ese fenómeno es el que explica gran parte del aumento de las exportaciones”, afirmó.
Las críticas también apuntaron a la postura del Gobierno nacional y del propio INYM frente a la situación de los productores. “Intentan instalar que no hay crisis yerbatera, cuando miles de productores están cobrando por debajo de los costos de producción. El problema está a la vista desde que se eliminaron facultades regulatorias del INYM”, aseguró.
En ese sentido, cuestionó que el análisis oficial se enfoque únicamente en el desempeño industrial, dejando de lado a los sectores más vulnerables de la cadena productiva.
“Hay un sesgo ideológico porque sólo miran el último eslabón, el industrial, y no observan el impacto sobre los pequeños productores, los tareferos y también los pequeños molinos, muchos de los cuales ya quedaron golpeados por cheques rechazados y problemas financieros”, advirtió.
Finalmente, reconoció que el Instituto necesitaba reformas y modernización, aunque rechazó el proceso de desregulación implementado. “El INYM tenía errores, como cualquier herramienta. Pero una herramienta que pierde filo se afila, no se destruye. Había cosas para corregir, no para hacer el destrozo que están haciendo”, concluyó.
