Ferreyra cuestionó el proyecto de Nación y defendió las facultades del INYM
En una entrevista con CUENTAS CLARAS, Roberto Ferreyra, director del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) por el sector productivo, expresó su rechazo al proyecto de Reordenamiento Normativo impulsado por el Gobierno nacional. Advirtió que la iniciativa podría quitarle autonomía al organismo y profundizar las dificultades que atraviesa la cadena yerbatera.
Roberto Ferreyra, director del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) en representación del sector productivo, defendió el rol del organismo y cuestionó la propuesta del Gobierno nacional de avanzar con un proyecto de Reordenamiento Normativo que, según sostuvo, implica una pérdida de facultades y autonomía para el Instituto.
Durante la entrevista con CUENTAS CLARAS, Ferreyra consideró que la iniciativa representa un retroceso para la actividad yerbatera, ya que limita la capacidad del organismo para generar, verificar y conservar su propia información. A su entender, esto afecta directamente la gestión institucional y puede tener consecuencias sobre todos los eslabones de la cadena productiva.
«Fue una resolución inconsulta con la que se busca quitarle funciones al Instituto y borrar 20 años de trabajo. Ahora vemos cómo quieren borrar el INYM», manifestó.
En ese sentido, destacó el rechazo que tuvo la propuesta durante su tratamiento y señaló que fue cuestionada casi por unanimidad, por lo que continuará bajo análisis. Reafirmó, además, la necesidad de sostener la institución y preservar las herramientas que se construyeron a lo largo de sus dos décadas de funcionamiento.
«Hay cosas para mejorar, pero no podemos salir a querer borrar el INYM. La yerba mate ya cumplió 100 años en nuestra provincia y creemos que debemos trabajar por otros cien años más», expresó.
Preocupación por la situación de los productores
Ferreyra también se refirió a las dificultades económicas que atraviesa el sector productivo y cuestionó que las expectativas planteadas desde el Gobierno nacional no se correspondan con la realidad que enfrentan los productores.
Recordó que, durante la visita de representantes nacionales, se había expresado la expectativa de que la situación mejoraría con el tiempo. Sin embargo, sostuvo que el escenario actual evidencia mayores dificultades para quienes producen la materia prima.
«Cuando vino la gente de Nación nos dijeron que creían que en algún momento todo iba a mejorar, pero se les hizo ver que ahora es cuando los productores son explotados», señaló.
En relación con el mercado yerbatero, planteó interrogantes sobre la situación de la oferta y la demanda, al contrastar las afirmaciones sobre un supuesto excedente de producción con el ingreso de yerba importada.
«Si está sobrando yerba, ¿por qué están importando?», cuestionó.
Asimismo, mencionó que el crecimiento de las exportaciones no necesariamente se traduce en beneficios para todos los integrantes de la cadena. Según su análisis, existen diferencias en la distribución de los resultados económicos, lo que perjudica especialmente a los sectores más vulnerables.
» Aumenta la exportación, pero no se refleja porque hay unos pocos vivos que salen ganando», afirmó.
Un precio base para equilibrar la cadena
Como alternativa para atender las dificultades del sector, Ferreyra señaló que una de las principales propuestas impulsadas desde el ámbito productivo es avanzar con un proyecto de ley que permita establecer un precio base para la yerba mate.
Explicó que el objetivo es generar condiciones de mayor equilibrio entre los distintos eslabones de la actividad, de manera que los productores puedan obtener una remuneración que contemple sus necesidades y los costos de producción.
En ese marco, insistió en que el INYM debe conservar la totalidad de sus facultades para cumplir con sus funciones y contribuir al ordenamiento de la actividad.
«La idea es que haya un equilibrio en la cadena. La legalidad no garantiza justicia», sostuvo.
Finalmente, Ferreyra ratificó la defensa del Instituto Nacional de la Yerba Mate y de toda la actividad yerbatera, y remarcó que cualquier modificación normativa debería contemplar la realidad de los productores y el trabajo desarrollado durante los últimos 20 años.
La discusión sobre el futuro del INYM, concluyó, no debe centrarse en eliminar sus herramientas de intervención, sino en fortalecer su funcionamiento y garantizar condiciones más equilibradas para el conjunto de la cadena yerbatera.
