¿Porqué armamos el arbolito el 8 de diciembre?

El 8 de diciembre, según la tradición cristiana, se arma el Árbol de Navidad. ¿Por qué? Porque es el día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

La Biblia dice que María es la Madre de Dios, y por eso, para agasajarla, le damos, no ya un ramo de rosas, sino un árbol completo. Un árbol adornado y colocado en el centro del hogar familiar, con la intención de ofrecerle a María un albergue.

Hay una leyenda que cuenta, que un niño perdido, en una fría y cruel noche de invierno, pidió refugio en la casa de un leñador y su esposa. Los ancianos, lo cobijaron, le dieron de comer y un lugar donde descansar, pero mientras dormía, el niño se convirtió en un ángel vestido de oro, porque era el Niño Dios, quien recompensó por su bondad y generosidad a los ancianos con una rama de pino, para que la sembraran. Cada año, desde aquel momento, cada 8 de diciembre, día en que esto sucedió, de ese pino brotan manzanas de oro y nueces de plata.

El árbol de Navidad evoca tanto el árbol de la vida, plantado en el jardín del Edén (cfr. Gn 2,9), como el árbol de la cruz, y adquiere así un significado cristológico: Cristo es el verdadero árbol de la vida, nacido de nuestro linaje, de la tierra virgen Santa María, árbol siempre verde, fecundo en frutos.

El adorno cristiano del árbol, consta de manzanas y dulces que cuelgan de sus ramos. Se pueden añadir otros ‘dones’; sin embargo, entre los regalos colocados bajo el árbol de Navidad no deberían faltar los regalos para los pobres: ellos forman parte de toda familia cristiana.

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