Victoria Montenegro en Oberá: “Lo más difícil fue aceptar la verdad y poder decir mi nombre”
En diálogo con CUENTAS CLARAS, Montenegro compartió aspectos de su historia personal y de su trayectoria vinculada a la defensa de los derechos humanos, en un recorrido atravesado por la búsqueda de la verdad y la reconstrucción de su identidad.
La referente de derechos humanos comparte su historia de recuperación de identidad con una agenda que incluía un encuentro con el intendente Pablo Hassan, una reunión con referentas barriales y actividades educativas y culturales en el marco de Oberá en Cortos.
En Oberá, invitada por el festival Oberá en Cortos, compartió su testimonio y manifestó la importancia de sostener las políticas de memoria, verdad y justicia, especialmente en un contexto que definió como complejo para el país.
“Vine a presentar el libro, que cuando lo presentamos era otro tiempo en la Argentina y venía a sumar un granito de arena a toda la política de memoria, verdad y justicia. En este tiempo tan complejo, es urgente volver a poner en valor todo nuestro proceso, la búsqueda de la verdad y de los nietos que nos faltan, y el compromiso por defender los derechos humanos”, expresó.
La visita también incluyó el deseo de encontrarse con las infancias para acercarles una historia que forma parte de la memoria colectiva argentina. Para Montenegro, transmitir estas experiencias a las nuevas generaciones es una manera de mantener viva la búsqueda y de explicar todo lo que existe detrás de cada identidad recuperada.
La agenda también incluía la proyección y el debate con infancias en torno a Así soy yo, en el marco del ciclo Oberá en Cortos para generar un espacio de reflexión sobre la identidad y la memoria desde una perspectiva destinada a las nuevas generaciones.
El cierre de esta intensa agenda se daba con una nueva presentación de Hasta ser Victoria, en el Instituto Superior de Formación Docente.
Una historia marcada por la búsqueda de la identidad
Victoria relató que es hija de Hilda Ramona Torres y Roque Orlando Montenegro, dos militantes oriundos de Metán, provincia de Salta. Nació el 31 de enero de 1976 y tenía apenas 13 días cuando, el 13 de febrero de ese año, fue secuestrada junto a sus padres durante un operativo del Ejército Argentino en la localidad bonaerense de William Morris, encabezado por el entonces coronel Hernán Antonio Tetzlaff.
Después de ser separada de su familia, fue apropiada por Tetzlaff, quien la crió bajo el nombre de María Sol Tetzlaff Eduartes, ocultándole su verdadera identidad y su historia familiar.
Siendo una niña, Montenegro comenzó a conocer la verdad sobre sus orígenes. Hasta entonces, había crecido convencida de que el hombre que la había criado era su padre biológico y de que los desaparecidos no existían.
“Estaba convencida de que él era mi verdadero padre y de que no existían los desaparecidos”, recordó. Y en julio de 2000 se confirmó su verdadera identidad, convirtiéndose en la nieta restituida número 66 de Abuelas de Plaza de Mayo.
La recuperación de su identidad no significó, sin embargo, un cambio inmediato ni sencillo. Detrás del nombre Victoria había una historia desconocida, una familia biológica a la que debía reencontrarse y una verdad que implicaba revisar todo aquello en lo que había creído durante su vida.
“No es que a partir de ese día yo fui Victoria. Tenía un papá al que amaba y una historia que para mí era la verdad”, explicó al describir las contradicciones y dificultades que atravesó durante ese proceso.

El camino de volver a ser Victoria
La restitución de la identidad fue el comienzo de un largo recorrido personal. Montenegro relató que aceptar la verdad le llevó años, en un proceso en el que debió reconstruir su historia y encontrar la manera de reconocerse en ella.
“Lo más difícil era ese proceso hasta que pude aceptar la verdad que, en mi caso, me llevó siete años; solamente decir mi nombre”, contó.
Su testimonio pone de manifiesto que la recuperación de la identidad no se agota en una resolución judicial ni en el resultado de un análisis genético. También supone un proceso íntimo, atravesado por los afectos, las certezas construidas durante años y la necesidad de reconstruir los vínculos familiares.
En ese sentido, su presencia en Oberá permitió volver sobre una historia que trasciende su experiencia individual y forma parte de una búsqueda colectiva que continúa vigente.
Cada nieto que recupera su identidad representa el resultado de décadas de trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo y de quienes sostienen la búsqueda de las personas apropiadas durante la última dictadura. Pero, como señaló Montenegro, detrás de cada encuentro existe un proceso que muchas veces no llega a dimensionarse en toda su complejidad.
La presentación de Hasta ser Victoria fue así una oportunidad para compartir su historia, reflexionar sobre el derecho a la identidad y renovar el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia, para que las nuevas generaciones conozcan lo ocurrido y la búsqueda de los nietos que faltan

Una historia atravesada por la memoria y los derechos humanos
Victoria Montenegro cuenta con una extensa trayectoria de militancia en el campo de los derechos humanos. Fue legisladora de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre 2017 y 2025 y su historia personal está profundamente ligada a la recuperación de la identidad de los hijos de personas desaparecidas durante la última dictadura militar.
Su encuentro con la verdad y el acompañamiento de Abuelas de Plaza de Mayo marcaron un proceso que trascendió lo personal y se convirtió también en una referencia para la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
A través de su libro, Montenegro reconstruye ese camino y comparte una experiencia que invita a reflexionar sobre el derecho a la identidad, la importancia de la memoria colectiva y el compromiso de las nuevas generaciones con la defensa de los derechos humanos.
