La CRIPCO advierte sobre la caída del consumo y suspende una nueva edición de Mejor Oberá
El presidente de la CRIPCO, Daniel Friedrich, explicó que la falta de interés de los comercios y las dificultades económicas llevaron a suspender este año la campaña Mejor Oberá. Además, analizó la caída del consumo. También destacó la importancia de incorporar herramientas de Inteligencia Artificial para optimizar el trabajo de comercios, PyMEs y emprendimientos.
En diálogo con CUENTAS CLARAS, el presidente de la Cámara Regional de Industria, Producción y Comercio de Oberá (CRIPCO), Daniel Friedrich, abordó diferentes aspectos de la realidad comercial y económica, en un escenario marcado por las dificultades para sostener las ventas y afrontar los costos de funcionamiento.
En ese contexto, la entidad impulsa espacios de capacitación orientados a brindar herramientas concretas a los comerciantes y emprendedores. Una de las propuestas recientes estuvo centrada en el uso de la Inteligencia Artificial (IA), con una charla práctica para conocer cómo aplicar esta tecnología en comercios, pequeñas y medianas empresas y emprendimientos, con el objetivo de optimizar tareas y procesos sin realizar grandes inversiones.
Friedrich señaló que la IA ya forma parte de las herramientas utilizadas en el sector comercial, aunque consideró importante continuar difundiendo sus posibilidades y brindar recomendaciones para aprovecharla de manera eficiente.
La capacitación apunta a que los participantes puedan incorporar recursos tecnológicos a sus actividades cotidianas, simplificar tareas y mejorar sus procesos de trabajo, aprovechando herramientas accesibles y de bajo costo.
Mejor Oberá no tendrá una nueva edición este año
Uno de los temas centrales de la entrevista fue la decisión de no realizar este año una nueva edición de Mejor Oberá, la campaña impulsada por la CRIPCO para promover las ventas y estimular el movimiento comercial en la ciudad.
Friedrich explicó que, meses atrás, la entidad realizó un sondeo entre los comercios que habían participado en la edición anterior y encontró una respuesta poco favorable para avanzar con una nueva convocatoria.
“Hace unos meses realizamos un sondeo entre los comercios que adhirieron el año pasado y nos encontramos con la sorpresa de que hubo poco interés. La CRIPCO organiza, pero no se puede hacer sin su participación”, manifestó.
Según explicó, la mayoría de los comerciantes consultados argumentó que la situación económica actual dificulta sumarse a este tipo de iniciativas.
El presidente de la entidad recordó que estas campañas tienen como finalidad promocionar las ventas y generar oportunidades para los negocios locales. Sin embargo, advirtió que el contexto actual presenta dificultades que limitan su efectividad, especialmente porque la propuesta se apoya, en buena medida, en las posibilidades de compra mediante tarjetas de crédito.
“Hoy el problema es el poder adquisitivo de la gente y el endeudamiento con las tarjetas. El escenario no es el mejor para este tipo de campañas”, sostuvo.
A las dificultades para impulsar nuevas acciones promocionales se suma otra preocupación: el cierre de comercios y la reducción de gastos por parte de los establecimientos que continúan funcionando.
Friedrich señaló que la CRIPCO está recibiendo más pedidos de baja que en otros años, en muchos casos vinculados directamente al cierre de negocios. Otros comerciantes argumentan que necesitan reducir sus gastos para sostener la actividad.
Ventas por debajo de las expectativas
Al analizar los resultados de la última edición de Mejor Oberá, Friedrich reconoció que el balance en materia de ventas no había alcanzado las expectativas iniciales.
“La verdad, en términos de ventas reales, muy pocos comercios arrojaron datos positivos o muy positivos”, afirmó.
No obstante, aclaró que la campaña sí tuvo resultados favorables en otro aspecto: la imagen de los establecimientos participantes. Según indicó, la iniciativa permitió mejorar la visibilidad de los comercios y su promoción ante la comunidad, aunque ese impacto no se tradujo necesariamente en un incremento significativo de las ventas.
El dirigente remarcó que existe voluntad de trabajar para recuperar el movimiento comercial, pero advirtió que las posibilidades de consumo de la población están cada vez más condicionadas por la situación económica.
“Queremos que esto mejore, queremos trabajar y queremos vender, pero la gente consume lo que necesita y no se da lujos, apenas llega a fin de mes”, expresó.
La frase sintetiza una de las principales preocupaciones del sector: la retracción del consumo limita las posibilidades de crecimiento de los negocios y reduce el efecto de las campañas promocionales que buscan incentivar las compras.
Preocupación por la pérdida de proveedores y los costos en Misiones
Durante la entrevista, Friedrich también hizo referencia a datos estadísticos difundidos recientemente en el ámbito local, que reflejan dificultades para las empresas de la región.
Según detalló, de más de 300 empresas relevadas, más de 160 respondieron que habían perdido proveedores provenientes de otras provincias.
El titular de la CRIPCO vinculó esta situación con los costos impositivos que deben afrontar las empresas que operan en Misiones, particularmente los relacionados con los tributos provinciales.
En ese sentido, cuestionó que, pese a los anuncios vinculados a la denominada “aduana paralela”, los empresarios continúen afrontando esos costos.
“Se anunció lo de la aduana paralela y no fue así porque se siguen pagando esos impuestos”, sostuvo.
A esta situación agregó el costo de la energía eléctrica, que consideró uno de los factores que perjudican la competitividad de las empresas misioneras.
“Todo eso hace que en Misiones sea caro producir”, señaló, al enumerar los distintos componentes que inciden sobre la actividad económica.
También mencionó las particularidades de la situación fronteriza, que condiciona el desenvolvimiento del comercio local y agrega dificultades a un escenario que ya presenta un consumo debilitado.
Un panorama complejo para el comercio local
Las dificultades para sostener las ventas, el endeudamiento de los consumidores, el cierre de establecimientos y el incremento de los costos conforman un panorama complejo para el sector comercial obereño.
En ese marco, la suspensión de Mejor Oberá aparece como una consecuencia de las limitaciones que enfrentan tanto los comerciantes como sus clientes. Para la CRIPCO, sostener una campaña de estas características requiere el compromiso de los establecimientos participantes y un contexto que permita generar resultados concretos en las ventas.
A la vez, la entidad busca acompañar al sector mediante capacitaciones y herramientas que contribuyan a mejorar la gestión de los negocios, como ocurre con la incorporación de la Inteligencia Artificial.
Sin embargo, Friedrich advirtió que las dificultades estructurales que afectan a la economía provincial siguen representando un obstáculo para la recuperación.
Al referirse a la combinación de factores que perjudican la competitividad y limitan el consumo, el presidente de la CRIPCO dejó en claro su preocupación por las perspectivas inmediatas: “No podemos decir que la situación pueda mejorar”.
Un diagnóstico que refleja la incertidumbre del sector comercial, que busca alternativas para sostener su actividad en un escenario en el que vender más depende no solo del esfuerzo de los negocios, sino también de la recuperación del poder adquisitivo y de mejores condiciones para producir y comercializar en Misiones.
