Prevención y escucha: el trabajo comunitario frente a las adicciones en Oberá
El pastor Pablo Garay, integrante del Consejo Consultivo de Prevención y Asistencia de Adicciones y Control de Drogas de Oberá, destacó en CUENTAS CLARAS el trabajo que se viene desarrollando desde un espacio que reúne a más de 20 instituciones y que busca fortalecer la prevención y el acompañamiento frente a las distintas formas de adicción.
El abordaje de las adicciones requiere, además de herramientas específicas, una comunidad dispuesta a escuchar, acompañar y generar espacios donde las personas puedan expresar aquello que muchas veces atraviesan en silencio. Con esa mirada trabaja el Consejo Consultivo de Prevención y Asistencia de Adicciones y Control de Drogas de Oberá, integrado por más de 20 instituciones y abierto a la participación de distintos sectores de la sociedad.
En diálogo con CUENTAS CLARAS, el pastor Garay explicó que quienes participan del espacio no necesariamente son profesionales, sino voluntarios que reciben capacitación para poder intervenir y acompañar diferentes situaciones.
“Son voluntarios, voluntarios que se entrenan”, señaló, al tiempo que remarcó que una de las principales necesidades que observa en la sociedad actual es, precisamente, la de ser escuchada.
El trabajo no se limita al ámbito de las iglesias. Si bien hay personas vinculadas a distintas comunidades religiosas que forman parte de esta tarea, la propuesta busca extenderse a toda la sociedad y sumar a quienes tengan interés en colaborar con la prevención.
Garay planteó además que cuando se habla de adicciones no debe pensarse únicamente en el consumo de alcohol o drogas. También existen otras formas de dependencia que pueden atravesar la vida cotidiana, como las vinculadas a la tecnología y a diferentes conductas.
En ese sentido, recurrió al significado de la palabra “adicto”, asociada históricamente a la idea de esclavitud, para describir cómo una persona puede quedar atrapada frente a determinadas prácticas o consumos. Pero también puso el foco en otra interpretación que permite pensar la problemática desde la comunicación: personas que no encuentran la posibilidad de hablar sobre lo que les sucede.
“Hay muchos sin poder hablar”, expresó.
Desde esa perspectiva, el trabajo preventivo también implica generar espacios de confianza donde una persona pueda acercarse, expresar lo que siente y pedir ayuda antes de que una situación se profundice.
El pastor explicó que muchas veces los pensamientos, las emociones y la voluntad interactúan entre sí. Los pensamientos negativos pueden generar determinadas emociones y retroalimentarse, mientras la voluntad puede quedar debilitada frente a sentimientos como la tristeza, la depresión o la desesperanza.

“Hoy tenemos una sociedad muy cargada”, sostuvo, para describir un contexto en el que muchas personas llevan consigo situaciones que no siempre encuentran un espacio donde ser expresadas.
En ese marco, el Consejo Consultivo busca fortalecer una red comunitaria que permita detectar situaciones, acompañar y orientar. La premisa es que nadie tenga que atravesar solo una problemática de consumo o cualquier otra forma de adicción.
Garay vinculó además esta tarea con el mensaje de Jeremías 33:3: “Clama a mí y yo te responderé”, una frase que, desde su mirada, también puede interpretarse como una invitación a buscar ayuda, acercarse a alguien y poner en palabras aquello que se está atravesando.
“Busca ayuda, busca con quién hablar, acércate, no te quedes con esa carga solo”, resumió.
Así, el trabajo del Consejo Consultivo de Prevención de Drogas de Oberá plantea una mirada que excede la problemática de las sustancias y pone en primer plano la importancia de la prevención, la escucha y el acompañamiento comunitario, con instituciones y voluntarios capacitados para tender una mano ante una realidad que atraviesa a distintos sectores de la sociedad.
